Gracias por venir.

miércoles, 29 de julio de 2009

Borrón y cuenta nueva.

Cuantas veces te habré dicho que iba a cambiar y nunca lo hice, no?
Cuantas veces dije que te amaba y después me alejaba, no?
Cuantas veces te dije que los miedos tontos que tengo, no los se manejar y que los quiero superar pero no puedo, no?
Cuantas veces te dije que daría cualquier cosa por estar con vos, pero nunca hago nada, no?
Cuantas veces me habrás dicho que el que no arriesga, no gana, no?
Y como estas preguntas, hay varias más... Pero, la ultima vez que hablamos me dijiste: "A mí, me gustaría estar con vos". Esto, tan concreto, tan sencillo, me hizo darme cuenta de algo, que me queres y que de verdad te importo, algo que todavía, mi cabeza no había llegado a comprender.
Hoy, meditando en la cama me di cuenta que algo tengo que hacer, que es preferible perderte intentandolo y no, quedandome con los brazos cruzados.
Y se que me va a costar, pero voy a cambiar, voy a insistir y voy a tratar de hacerte feliz.
Simplemente eso.

lunes, 20 de julio de 2009

"Carta a un amigo"

No puedo darte soluciones para todos los problemas de la vida, ni tengo respuestas para tus dudas o temores, pero puedo escucharte y buscarlas junto a ti.

No puedo cambiar tu pasado ni tu futuro.
Pero cuando me necesites, estaré allí.

No puedo evitar que tropieces.
Solamente puedo ofrecerte mi mano para que te sujetes y no caigas.

Tus alegrías, tu triunfo y tus éxitos no son míos.
Pero disfruto sinceramente cuando te veo feliz.

No juzgo las decisiones que tomas en la vida.
Me limito a apoyarte, a estimularte y a ayudarte si me lo pides.

No puedo impedir que te alejes de mí.
Pero si puedo desearte lo mejor y esperar a que vuelvas.

No puedo trazarte límites dentro de los cuales debas actuar, pero sí te ofrezco el espacio necesario para crecer.

No puedo evitar tus sufrimientos cuando alguna pena te parte el corazón, pero puedo llorar contigo y recoger los pedazos para armarlo de nuevo.

No puedo decirte quién eres ni quién deberías ser.
Solamente puedo quererte como eres y ser tu amigo.

En estos días ore por ti...
En estos días me puse a recordar a mis amistades más preciosas.

Soy una persona feliz: tengo más amigos de lo que imaginaba.

Eso es lo que ellos me dicen, me lo demuestran.

Es lo que siento por todos ellos.

Veo el brillo en sus ojos, la sonrisa espontánea
y la alegría que sienten al verme.

Y yo también siento paz y alegría cuando los veo
y cuando hablamos, sea en la alegría o sea en la serenidad, en estos días pensé en mis amigos y amigas
y, entre ellos, apareciste tú.

No estabas arriba, ni abajo ni en medio.

No encabezabas ni concluías la lista.

No eras el número uno ni el número final.

Lo que sé es que te destacabas por alguna cualidad
que transmitías y con la cual desde hace tiempo
se ennoblece mi vida.

Y tampoco tengo la pretensión de ser el primero,
el segundo o el tercero de tu lista.
Basta que me quieras como amigo.

Entonces entendí que realmente somos amigos.

Hice lo que todo amigo: Ore...
y le agradecí a Dios que me haya dado la oportunidad
de tener un amigo como tú.
Era una oración de gratitud: Tú has dado valor a mi vida...

"Jorge Luis Borges"

sábado, 18 de julio de 2009

Todo tiene un ciclo.

El título que le puse a esta nota o post, o como quieran llamarlo, hace varios días que me viene resonando mucho en la cabeza. La expliación del por qué me pasa esto es sencilla, quiero que se termine un ciclo de mi vida, quiero que se termine un sentimiento, en realidad no quiero, lo necesito.
Es complicado para mí decir esto, ya que cada vez que lo pienso siento un vacío muy grande en el pecho, pero debo juntar valor y de alguna manera transmitirlo: "No quiero más seguir así, quiero decir basta, quiero cerrar de una buena vez por todas las encrucijadas que tengo en la cabeza. Necesito esto, para volver a empezar."

martes, 14 de julio de 2009

Todo tiene un ciclo.

Ayer a la tarde cuando volvíamos de parque Sarmiento, en el 71, Faka me gritó desde el fondo: "Che Alan, por acá hay un Woddy". Felizmente le dije que mirara para la derecha que yo me iba a encargar de la parte izquierda de la calle que transitábamos, que en este momento no me acuerdo como se llama, así seria mas fácil encontrar este lugar. Resignado, ya que habíamos pasado unas cuantas cuadras y no vimos nada, pensé que ya no existía más este lugar o que tal vez, Faka solo se habría confundido. Pero cuando menos lo creía escuche: "esta ahí, esta ahí", mi corazón se detuvo por unos momentos, me levanto muy alocadamente y veo en una esquina un cartel enorme que decía "Woddy".

El placer y la felicidad que sentí en ese momento por haber encontrado otra sucursal de ese lugar en el cual tantas veces me alimenté, se desvaneció en menos de 5 segundos. Apenas miro hacia la parte inferior del local veo que esta todo empapelado con afiches de algún candidato político. Obviamente, Woddy, estaba cerrado.

La decepción se apodero de mí y produjo que me quedara inmóvil durante gran parte del viaje. Comencé a escuchar música, en realidad, lo único que me acuerdo de ese momento es que puse los auriculares en mis oídos, lo que paso después no lo se.

Volví en si a la altura del cementerio de la Chacharita, donde volví a hablar con los chicos.

Una vez que me bajé del bondi y que me despido de los chicos, vuelvo a poner los auriculares en mis oídos y prendo el mp4, en ese ínterin de no más de 10 segundos, me puse a pensar por qué Woddy era tan importante en mi vida.

Entonces, se me vinieron a la cabeza muchísimas situaciones de mi vida. Paso a contar algunas...

La primera que se me vino a la cabeza paso un Viernes, en mi casa nos habíamos quedados solos mi viejo y yo, estaba por jugar Independiente, mi vieja estaba en la facultad y mi abuela en Tucumán. Mi viejo recién llegaba del laburo y no había nada para comer, entonces, decidimos ir a comprar algo que se cocine rápido y que sea rico. Salimos a la calle muy apurados y en la esquina de mi casa, para ser exactos en Medrano y Perón, vemos una pizzería nueva, nos acercamos para investigar un poco y vemos los baratos precios que tenía. Nos miramos y como sabíamos que estábamos apurados ingresamos a este lugar. Apenas entramos vemos que la grande de mozarela salía $10, bastante barato, dame dos de mozarela y una napolitana, recuerdo que dijo mi papá. Napolitana no tengo, solo mozarela, fue la respuesta del primer empleado que tuvo Woddy. Bueno, dame tres de mozarela contesto mi padre viendo el reloj con bastante desprecio.

En menos de 10 minutos el pedido estaba hecho.

Mientras volvíamos pase por el chino de la cuadra de mi casa para comprar una Pepsi y cuando regresé la pizza estaba servida. Iban un par de minutos del primer tiempo cuando probé el primer bocado de esa deliciosa pizza. A partir de ese día mi viejo y yo conocimos a Woddy.

Apenas terminé de recordar esta situación comencé a reír. En simultáneo se me vino a la cabeza, el cumpleaños de Excu, las mil y una veces que fuimos a lo de Pablo, las tantas veces que discutí con la gente que menospreciaba la excelencia y la calidad de Woddy, la voz del peruano.

Pero también recordé un día muy triste, el día que escuche la posible clausura del local...

Paso un día de la semana al mediodía, había vuelto del colegio y mi vieja me había dado $12 para que me comprara dos grandes de mozarela.

Le pido al peruano (el último vendedor de Woddy) esas pizzas que tanto ansiaba, me apoyo en la pared para esperar la cocción de las mismas y escucho que se pone a hablar con otro tipo que entró. El dialogo fue así:

Tipo: les deja buena guita este local, no?

Peruano: la verdad que sí, pero el otro día vino el inspector y nos dijo que si no cambiamos el local nos clausura.

Tipo: Como que los van a clausurar, por qué?

Peruano: Porque nos dijo que el baño no puede estar al lado del horno.

En ese momento se me escapó una risita, todavía no entendía la gravedad del asunto.

Los dos me miraron y yo hice que me reía de un mensaje de texto.

Dejé de prestarle atención a la conversación ya que, ahora sí, me habían mandado un mensaje.

Una vez que me entregaron el pedido volví para mi casa. Cuando estoy cruzando Medrano me doy cuenta de la situación y apenas entro a mi casa les cuento lo que pasaba a mi vieja y a mi abuela, las dos se rieron cuando les dije sobre lo de los baños...

Seguí pensando y seguí recordando. Y de repente, recordé...

Era un sábado a la mañana, muy temprano, como las 7. Estaba con mi viejo y nos dirigíamos a la casa de Luis, un amigo de mi papá, porque ese día íbamos a ir a pescar los tres.

Sinceramente muchas ganas de ir no tenía, pero fui para sacarme ese peso de encima ya que una vez le había dicho a Luis que me gustaba pescar y el era un muy buen pescador. Como si fuera poco, en el viaje me llenó la cabeza contando que una vez allá por los años 80 había pescado un Dorado de 20 kilos, algo que no me importaba en lo más mínimo.

En fin, apenas salí de mi casa veo que hay un camión parado en la esquina de Medrano y Perón, era enorme. Me había llamado la atención porque al costado derecho tenía un escudo de Independiente dibujado. Nos dirigimos para aquella esquina, ya que mi viejo quería comprar cigarrillos y el único kiosco que hay abierto a esa hora es uno que hay en Perón antes de llegar a Salguero.

A mitad de cuadra, por donde están los chinos, veo que desde el local de Woddy están sacando la mesada y que el horno estaba en la calle, es decir, lo estaban cerrando. Fue increíble, apenas le mostré lo que sucedía a mi viejo me abrazo de inmediato. Los dos sabíamos que se había terminado un ciclo de nuestras vidas.

Así como llega la muerte, también llega el cierre de Woddy.

Esto fue lo último que pensé sobre Woddy. El enojo y la decepción que tenía ya se habían pasado.