Rayos, el rey amaneció sin ganas de colocarse la corona... Es hora de un cambio, Guerreros, busquen al sucesor de Guillermo V.
Años pasaron, no se saben cuentos con certeza pero les aseguró que Guillermo todavía no se quiso poner la corona y el sucesor no aparece, ya que la corona no le sienta bien a todos, solo a los que tienen la medida exacta.
Es hora, un reino se acaba.
viernes, 28 de enero de 2011
viernes, 21 de enero de 2011
Gracias Eduardo. Ya sos ídolo.
Sigo mirando este gol, sigo llorando, sigo acordandome de todas esas persona que se me cruzaron por la cabeza antes de que Tuzzio pateara ese penal, porque esa caminta que hizo el Edu, la hicimos todos los hinchas, cada uno con sus problemas, cada uno con su estigma, cada uno con su cruz encima, pero la hicimos todos, algunos ya estrabamos al llanto, otros ya estaban bañados en lágrimas, quizas alguno que otro todavía no caía en lo que pasaba, pero todos seguíamos con atención esos pasos que distanciaban el círculo central y el arco. Mi mirada se cruzó con un señor que estaba a mi izquierda, un tipo que no creo que vuelva a ver nunca más en mi vida pero, pero quedó guardada en mi momoria su cara, en el escalón que se encontraba detrás mio mi querida Eli, a mi izquierda mi gran y querido acompañante y amigo Brian, lo que sufrimos, vivimos y rebuscamos para estar esa noche ahí...
Durante esa caminata miré el cielo y no se por qué me acorde de todas las que me banco mi vieja y dije un gracias bien despacito, también mi acorde de Lucas y repetí otro gracias, de Caro y también de mi viejo, que con todas sus cosas, le voy agradecer siempre por ser mi viejo, simplemente por eso y también repetí un gracias. La caminata terminaba, ahora sí, era el momento de estar concentrado solo en la pelota, el rectángulo y el arquero. Comienza la mediana carrera que tomó el Edu y veo como la pelota se estalla en el fondo de la red y en simultaneo la alegría que hasta hace momentos era puro nervioso reventó en un llanto y en un grito de gol que transmitía solamente alegría.
Durante esa caminata miré el cielo y no se por qué me acorde de todas las que me banco mi vieja y dije un gracias bien despacito, también mi acorde de Lucas y repetí otro gracias, de Caro y también de mi viejo, que con todas sus cosas, le voy agradecer siempre por ser mi viejo, simplemente por eso y también repetí un gracias. La caminata terminaba, ahora sí, era el momento de estar concentrado solo en la pelota, el rectángulo y el arquero. Comienza la mediana carrera que tomó el Edu y veo como la pelota se estalla en el fondo de la red y en simultaneo la alegría que hasta hace momentos era puro nervioso reventó en un llanto y en un grito de gol que transmitía solamente alegría.
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