Gracias por venir.

sábado, 20 de febrero de 2010

Harto en todo sentido.

Infantil teoría para eliminar miedo.

Soy de aquellas personas que se mimetizan con lo que está leyendo, es decir, me surmejo en ese mundo fantasioso que no hace otra cosa que alimentar mi imaginación.
Todo lo que leí en mi vida me dejó ciertas "espinas" clavadas en el cuerpo. Hay textos que hacen divagar la mente más allá de lo que uno puede llegar a imaginar, gracias a ello, hoy en día soy capaz de crear en mi mente millones de imágenes un tanto abstractas, ya sea, sombras, hasta personas que están mirándome desde la puerta, sí, tan concreto como eso. Por eso, tengo miedo de quedarme solo en casa.

jueves, 4 de febrero de 2010

Sueños de un independientista con un rumbo ya marcado pero incesariamente correcto.

Al final, lo más jodido ya pasó. Lo triste de vos es que siempre me quisiste tener a tus pies, seguramente te hacia sentir importante. Hoy todo cambio, no me voy a dejar usar, con tu palabrerio inteligente no me vas a detener. Entiendo de una buena vez que todo se fue. La vida se hace cada vez más angosta y no tengo ganas de pesar que pasara cuando no haya más lugar en donde caminar. Voy a buscar un nuevo rumbo, con más espacio, donde me sienta mas cómodo. Donde la imaginación salte hasta las estrellas, donde nadie mate mis pensamientos, allí se que la pasaré mejor. No quiero tener preocupaciones ni nada que se parezca, quiero sentirme libre de cargos, penas y culpa. Supongo, también, que esto te ayudara a que vos te manejes libremente, sin pensar en mí, aunque creo que no lo hacias. Voy a volver a empezar. Volveré a construir mi casa, esta vez tendrá una base muy reforzada, tendrá todo lo que necesito y más.
Hasta luego viejo vencindario, no me extrañen por favor, siempre quedaré en sus corazones como el niño ilusión.

miércoles, 3 de febrero de 2010

Compañia de una sutileza armónica de una sintonía menos enganchada.

Quisiera ayudarte, entenderte.
Necesito volver a encontrar aquella mirada que me transmitía paz, alegría, que me devolvía al mundo de los sueños, que me dejaba vagar por las inmediaciones de de lo oculto.
Querida, necesito que regreses, que no te olvides que aquí me tienes.
Por favor, suplico que me dejes ayudarte, que confies en mí lo sagraado de tus pensamientos.
Si te decides, si tu sola decides buscarme sabes donde estaré, esperando que regreses.