Dios loco, no tengo ganas de escribir bien, no tengo ganas de armar oraciones con sentido, una encadenada con la otra. No tengo ganas de decir nada. Solo quiero gritar que te amo. Boluda, generas algo que no entiendo. Algo muy loco, que me encanta, pero a su vez me mata porque no te tengo. Necesito verte, necesito mirarte, necesito tocarte, necesito besarte. Te amo. No tengo nada más para decir. Te amo.
Dios, no se que carajo me pasa.
Te amo.
Pensá en esto, pensá un rato en mí. Pensá en lo que te estoy diciendo. Pensá en lo que quiero decir.
Por favor, te suplico que pienses.
jueves, 17 de diciembre de 2009
miércoles, 2 de diciembre de 2009
Amanecer.
Imaginte ver el amanecer en la luna, eso debe ser hermoso, más hermoso debe ser comprender al mismo amancer lleno de alegría, de perfumes que lo rodean, la virtuosidad de que contigo algo nuevo comienza, algo único, algo que nunca más sucederá.
Te aseguro que el sol y el amanecer son amantes, como la vida y la muerte, como el amor y el odio, como lo extraño y lo común. Yo te aseguro, que sin el sol no exitiría el amancer y sin amanecer no empezarían millones de historia. Yo te aseguro que si el amanecer se enterara que al sol también le gusta coquetear con la luna, ya no habría tantas historias que contar, pero habría muchas lágrimas que secar.
Te aseguro que el sol y el amanecer son amantes, como la vida y la muerte, como el amor y el odio, como lo extraño y lo común. Yo te aseguro, que sin el sol no exitiría el amancer y sin amanecer no empezarían millones de historia. Yo te aseguro que si el amanecer se enterara que al sol también le gusta coquetear con la luna, ya no habría tantas historias que contar, pero habría muchas lágrimas que secar.
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