Quisiera ayudarte, entenderte.
Necesito volver a encontrar aquella mirada que me transmitía paz, alegría, que me devolvía al mundo de los sueños, que me dejaba vagar por las inmediaciones de de lo oculto.
Querida, necesito que regreses, que no te olvides que aquí me tienes.
Por favor, suplico que me dejes ayudarte, que confies en mí lo sagraado de tus pensamientos.
Si te decides, si tu sola decides buscarme sabes donde estaré, esperando que regreses.
miércoles, 3 de febrero de 2010
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