De las palabras subrealistas que salen de mi boca, suelo admitir que está todo más que bien. Me causa gracia jugar con la mentira, pero en este caso la utilizo para salir de un apuro, para ayudarme. Juzgo a las ideas expresadas de impotentes y de poco abarcativas; ¿para qué sirve tener una invención si al fin y al cabo no se le encuentra alguna utilidad?
Despido, en vano, situaciones difusas de la vida que contemplo y vivo, más vivida por otros que por mi mismo.
Debo entender, mientras escribo esta suerte de plegaria (¿amorosa, de suplicar el perdón por alguna amistad, de tratar de deshaogar mi alma en buscar de alguna fuerza que me ayude a lidiar con la paradoja existencial?), que la vida no es simplemente un sueño, aunque hoy por hoy crea que es así. Siento que todo lo que vivo, ya fue vivido, siento que todo lo que se avecina, ya ha venido. No encuentro una explicación que tenga demasiado sentido. En realidad, no la estoy buscando. Pero creo que sentirse así todo el tiempo, no es bueno.
Trataré de encontrar alguna manera de sentir nuevamente el viento en la cara, el ingenio correr por mis venas, el esplendor de la luz colapsando mis pupilas, la intriga de saber lo que vendrá, el poder de pensar utilizando mis recursos de vida, etc.
domingo, 7 de marzo de 2010
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

Surrealismo
ResponderEliminar