El ocaso siempre está cerca de aquel que no abre suficientemente los ojos para darse cuenta del camino que está tomando...
Ya no puedo ver más, por desgracia, a la vida como una hegemonía de sensaciones y sentimientos, la cruda verdad es que estoy muy cerca de compartir una rutina siniestra donde los valores de la existencia se pierden. La esperanza de que algún día todo tendrá un final medianemtne feliz, ya ni siquiera busco la felicidad completa y espontanéa, se aleja cada vez más. Pero bueno, el rumbo de lo cotidiano sigue, la vida rutinaria va a seguir, nadie es capaz de cambiar nada y nadie se atreve a cambiar nada.
sábado, 23 de abril de 2011
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