Perdón por no felicitarnos en nuestro aniversario. Perdón por haber dicho en vano te amo, aunque en el fondo lo sentía. Perdón por no haberte alagado lo que te merecías.
Pero lejos queda la culpa de pensar de que todo habría cambiado, ya no hay excusas, ya no hay palabras. La saliva me ahoga y le doy paso a la nueva camada.
lunes, 26 de septiembre de 2011
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