Y sí, el día llegó. El gran viaje comienza. Un destino que durará menos de una semana. Una simbiosis con gusto a poco. Una vitalidad que cada vez necesita más sangre. Un extremo que seguramente llegaré a rozar. La absurda creencia infantil que allá te voy a olvidar. La maldita imperatriz de una historia que nunca voy a terminar, pero que vos nunca vas a empezar. Un sentimiento agudo, rígido, resbaladizo, sensible, temido, que nunca me vas a transimitir y por el cual yo voy a morir.
Una aventura que relaciona la inocencia con lo viejo está a punto de estallar. La tirania de una vida a la cual poco le falta por terminar.
Un sin fin de historias paralelas que no tienen ni principio ni final. Una gran casa de barro que nunca voy a encontrar.
La base de la esperanza que sueño con recuperar. La incertidumbre por no saber que pensar ni que hacer.
El maligno sentimiento de posesión.
El maldito sentido de la diversión.
La verdad y la mentira.
La creencia y la poca armonía.
Un destino y varias personas con el mismo fin.
Un sermón que me deja un gusto agrío en la boca.
Un acorde mas brillante que el sol.
Una triste canción de amor.
Una triste historia de amor.
Y un saludo, porque ya me voy.
viernes, 1 de enero de 2010
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