Gracias por venir.

martes, 10 de agosto de 2010

La daga.

-Me queda algo más por gritar, algo más por exclamar: Si no verme más será el exilir que renacerá tu vida, me clavaré esta daga en el pecho y rapidamente dejaré de ser un alma que busca solamente tu amor.
-Por favor, no hagas eso, la culpa carcomería mi cabeza, tu muerte sería la muerte de mi razón y el dolor sería imbatible.
-Ya es tarde querida, has dado tu veredicto. Hoy será la última vez que te moleste. A partir de hoy, no habrá una sombra que se entristezca por tus amores y tampoco tendrás un muro en donde lamentarte cuando tengas tus famosas recaídas. Perderas un ladrillo, no más que eso.
-Te juro que sos más que eso, te considero algo muy especial para mí. Fuiste mi amor y mi pasión durante un tiempo bastante prolongado, pero eso pasó. Lo tenés que superar.
-Esta daga será fuente de inspiración para que vuelvas a escribir sobre mí, como en las viejas épocas, cuando de verdad me querías.
-Te sigo queriendo, pero no de la misma manera. No ocupas el mismo lugar, pero no por eso, significa que dejaste de estar dentro de mí. Siempre serás mi primer gran amor.
-Concentrate en lo que dices, en ningún momento dices que baje este filoso objeto que apunta en mi pecho y que cada vez se adentra más en el.
-Estás capacitado para saber lo que quieres hacer. Si te quieres matar, pues hazlo. Sabes que me dolerá mucho, pero también me dará mucha más libertad. Lo admito.
-Es decir... Te estaría haciendo un favor?
-No puedo, ni quiero contestar eso.
-A la cuenta de tres, me alejaré de aquí, solo para encontrar tu felicidad.
-Si tu crees que es lo mejor.
-1, querida, siempre te amaré, sin importar donde me encuentre.
-Gracias.
-2, espero no sentir dolor. No te olvides, que también voy a ser una fuente de inspiración, siempre aunque sea, voy a vivir en vos.
-Tienes suerte que te recuerden.
-3, muy valiente fui al confesarte que te amaba, más valiente es dejar que seas feliz sin mí. Adiós querida, adiós.
-Siempre te querré, a mi modo.
-...
-...
-...
-De verdad lo ha hecho.
-...
-Se ha matado, mi idea de hacerlo sentir poco importante no sirvió. Lo mejor habría sido hablarle, seguir con mi primer discurso... La sangre recorre tu pecho, no soy tan importante para que alguien haga eso. No, no lo soy...
-...
-Adiós mi querido, siempre te amaré, comprendo que te lo tendría que haber dicho en su momento, pero la ansias del temor me aplacaron y me dejaron solo incertidumbres de mi verdadero yo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario